orlando santana cabrera, españa
Leo en estas tardes lluviosas sin poder salir de casa, porque tengo el paraguas lleno de agujeros y no soporto las goteras; leo, digo, algunos poemas donde los insignes autores envuelven su malquerido ayer en un tenue velo de olvido o en un precioso paño de tisú, que sabes que es una tela de seda entretejida con hilos de oro y plata; y si su ayer se resiste, lo enrollan sin más en un edredón hasta matarlo por asfixia; en un lindo edredón, claro está, estampado de pasionarias rojas como la sangre que fluye o purpúreas como la sangre cuajada. Mas en estas honduras mías no se aprende a escribir como ellos: si acaso alguna palabra de resignada rabia que jamás se pronuncia y se queda ensartada en la garganta como un alfiler de oro. Y ahora recuerdo, diablos, aquella fiesta en que llevabas un prendido en la solapa de tu vestido rojo, un alfiler de oro con cabeza de zafiro. No: jamás podré deshacerme de mi ayer porque en él estás tú, o tú eres él mismo, y me avergonzaría de mi pasado sin ti si de improviso y bajo la lluvia viniera un recuerdo tuyo a visitarme, y encima con aquel alfiler de oro con cabeza de zafiro.
Orlando Santana Cabrera
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Por lobitogabriel - 23 de Octubre, 2006, 11:10, Categoría: poesia
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